domingo, 13 de enero de 2008

La Fiera Literaria denuncia al nuevo chicoprisa

El siguiente artículo ha aparecido en el número de enero de la prestigiosa revista cultural La Fiera Literaria. Desde que el pasado día 9 fue remitida a los suscriptores, no se ha conocido actividad escrita o radiofónica de Onán, quien ha permanecido oculto negándose a contestar cualquier pregunta. El acontecimiento posee una relevancia tan extraordinaria que en Cartas a Casciari lo abordaremos exhaustivamente durante las próximas semanas. Mientras tanto, reproduciremos el texto en nuestra página para que aquellos de nuestros lectores que no se encuentren suscritos a la legendaria publicación puedan disfrutar del golpe más lacerante infligido al argentino durante los cuatro meses que pronto se cumplirán desde que entramos, del lado del idioma castellano, en la guerra de Orsai contra las letras:



Hay un nuevo nombre en Prisa

Ahora que Javier Marías ha entrado en la Real Academia, que los presentadores de televisión Boris Izaguirre y Jaime Baily resultan finalistas en el premio Planeta y que los años de denodada fidelidad de Vicente Molina Foix a la causa de la monarquía borbónica se han visto recompensados con la concesión del Premio Nacional de Literatura, parte de la masa de lectores a la que naturalmente iría destinada la producción de unos autores tan frívolos, tan irrelevantes desde un punto de vista literario, tan toscos y tan procaces, puede haberse sentido confundida y defraudada por la celebración académica de unos libros que ellos no creían «para pensar», sino para entretenerse. No todos los lectores de Prisa buscan comprar lo que ellos piensan que es cultura; algunos rehúyen todo lo que pueda recibir este nombre. A contentar a estos consumidores, para quienes el ingreso de un Pérez Reverte en la RAE puede disuadirles de su lectura, parece estar destinado el último fichaje de Prisa: el arribista y polipatético Hernán Casciari, alias Onán.

Nacido en la localidad bonaerense de Mercedes, cuna del no tan ilustre como célebre Jorge Rafael Videla, bajo cuyo régimen se inició, presumimos, en sus primeras lecturas, y de quien aprendió los mecanismos de censura vigentes en los sitios web que El País pone a su disposición, comienza a escribir en periódicos cuando un amigo de su padre lo emplea para cubrir partidos de baloncesto. Sobre lo ocurrido entre aquel momento y su llegada a España ignoramos todo excepto aquello que él mismo ha incluído en las reseñas autobiografistas con que ha inundado Internet: que obtuvo el primer premio de novela de la Bienal de Buenos Aires (certamen desconocido para nosotros, pero que obviamente debió de incluir entre el jurado a algún amigo de su padre) por una presunta novela de título irrisorio e inequívocamente casciaresco, Subir de espaldas a la vida, y algún otro premio en París, cosa extraña, porque su ignorancia del francés se encuentra casi tan acreditada como la del idioma castellano; y que dirigió algunos periódicos, dato este último que la prudencia aconseja desestimar. Algunos mercedinos, conocidos suyos de Argentina, cuentan que no terminó el bachillerato y que en realidad trabajó engrasando las vías del metro en los 90. No es importante.

En 2001, como muchos argentinos afectados por la crisis, aterriza en España. Él estaba «siguiendo a un amor», aseguró después.

En 2003, descubre en el anuncio de la boda real la oportunidad de realizar «su particular sueño europeo», como ha confesado en algunas entrevistas, algo que debe consistir en una variante mugrienta y travestida del ya de por sí penoso sueño americano, con la salvedad de que no se consumó en Europa, sino en España. Con innegable olfato comercial, sabe obtener provecho de la irremediable querencia española por la bobada, de la forma explicada por él:
«Yo lo que quería, en realidad, eran lectores para Los Bertotti. Nuevos lectores, no la siempre misma gente que navega por la Red. ¡Quería señoras y gente menuda! Fue entonces cuando Felipe dijo que se había enamorado y dio el nombre de la agraciada. Las señoras comenzaron a buscar ese nombre en Google, y yo ya tenía preparada la trampa. Ellas accedían al falso diario de Letizia, y la falsa Letiza las enviaba a leer a Mujer Gorda. Muchos lectores de los Bertotti llegaron de este modo».

Salvo que convirtió a Casciari en una persona más o menos conocida, del Diario de Letizia Ortiz hay poco para destacar. Está escrito con una vulgaridad tediosa y con el mismo tono adulador empleado por tantos periodistas monarcodependientes en España. No obstante, sólo por haber ultrajado a Borges del modo en que lo hizo el infausto 13 de abril de 2004, a Casciari deberían haberle prohibido la escritura por orden judicial. Compárese la verdadera frase de Borges, en el cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, de Inquisiciones, con esta mojigatería: «Recuerdo la frase de Borges: "Desconfío de los espejos y de la cópula, porque tienden a multiplicarnos"».

En los meses siguientes, la fama de Onán se incrementa a raíz de la aparición de nuevos blogs de marcado tono costumbrista y grosero, uno de los cuales, La familia Bertotti, relato de la vida cotidiana de una familia como debió de ser la suya, fue considerado el mejor blog del mundo por una revista alemana (peor), y publicado en forma de libro con el título Más respeto, que soy tu madre, altamente expresivo de la calidad mental de su autor, que le sirvió para proclamarse creador de un nuevo género literario (!), la blogonovela, y pionero de la literatura no lineal. ¡Él, argentino nacido una década después de Rayuela!

En 2005, El País se fija en él, imaginamos que por su falta de escrúpulos, y le encomienda la misión de escribir durante seis meses un falso diario fingiéndose residente de un sanatorio psiquiátrico. Esta operación de sensacionalismo grotesco fue desvelada por el periódico devenido en tablón en una nota lacónica el 6 de junio de 2007 . El estilo irrespetuoso practicado por el impostor con las personas afectadas por trastornos psiquiátricos, nos hace lamentar aquello que decía Constant sobre los malos gobernantes, pero aplicado a los malos escritores y a sus jefes: serán a menudo denunciados, acusados a veces, raramente condenados y, después, nunca castigados.

De todas formas, y sin que esto sirva para exculpar al diario del académico Cebrián, creemos muy posible que Onán estuviera realmente encerrado en una residencia para enfermos mentales y que El País, a la vista de su éxito, prefiriera desmentirlo para incorporarlo definitivamente a su equipo, pues sólo un deficiente podría afirmar, como lo hizo Casciari en una entrevista (¡de la sección de cultura!) del periódico argentino Página 12, que «la literatura ahora se está haciendo en televisión».

De que en El País lo consideran una figura en ascenso es prueba concluyente que le hayan otorgado un micrófono de colaborador fijo en el programa de radio La Ventana, de la Cadena SER, con el mismo rango que ostentan Almudena Grandes, Juan Cruz, Juan José Millás o Boris Izaguirre. También, que posea un espacio de crítica televisiva en la edición digital del otrora independiente de la mañana, del que en ocasiones –siempre enarbolando su condición de escritor– se sirve para fustigar la teoría literaria o a los grandes autores, verbigracia esta explicación de los géneros narrativos:
«Durante muchos años "la película" (una obra corta de hora y media de duración) ha sido, a la pantalla, lo que el cuento es a la literatura. El cuento —al igual que el film— tiene que ser una narración breve, en donde más te vale contar las cosas con velocidad y sin irte mucho por las ramas. Eso es el cuento: una película. En cambio, la obra literaria llamada "novela" tiene un recorrido más disperso, hay más personajes, mayor cantidad de tramas y, sobre todo, una duración en el tiempo más larga y sinuosa. La comparación cae de madura: una "novela" es, sin dudas, una "serie" de las que se emiten en la actualidad (no las series de los setenta, por ejemplo, que son más bien libros juveniles). Dentro de esta estructura metafórica hay ramificaciones: el "cortometraje" casi siempre es una poesía (sobre todo si el cortometraje es malo y abstracto); el cine francés es un libro de poemas de un escritor con sífilis; un spot publicitario es un grafitti en la pared del baño, o una frase en el reverso de un sobre de azúcar; una trilogía (como los tres colores de Kieslowski) es un libro de cuentos; etcétera».

o su pretensión de que cualquier capítulo de la serie de televisión americana CSI está «mejor estructurado» (sabe Dios qué querría decir con eso) que el mejor de los policíacos de Edgar A. Poe. Sobra añadir que el estilo con que los programas emitidos por los canales del grupo Prisa son presentados recuerda, con peor fortuna, a la pompa reservada por los Conte, los Ángel Rupérez o los García Posada para los estrenos de temporada de Alfaguara. Con este historial presente, antes de que Babelia dedique un número a analizar «la blogonovela: nuevo género literario», de que una parodia de escritor como Casciari, tan falto de conciencia como para intitular un relato «Instrucciones para la masturbación del hijo», y tan zote como dejar por escrito (España, perdiste; ed. Mondadori) cosas como las que siguen:
«Cuando vivía en países serios con bidet, yo leía mucho en el baño mientras cagaba. En esos tiempos nunca supe si leía porque me venían ganas de cagar o si cagaba porque me entraban irreprimibles deseos de leer. Había dos problemas capitales: 1) que se te durmieran las piernas (es un momento dolorosísimo en el que hay que permanecer inmóvil, de pie frente al espejo, durante largos minutos de angustia); y 2) que se te resecara la mierda en el culo por culpa del tiempo transcurrido entre la cagada inicial y el final del libro».

reciba un Alfagura, un Planeta o un Príncipe de Asturias por el invento, desde Cartas a Casciari, animamos a nuestros amigos de La Fiera Literaria a interesarse por los pasos de un truhán de las letras que por su deshonestidad, su orgullo por vivir de la estafa y los engaños literarios, su afán por destruir la literatura en nombre de la literatura, podría llegar a convertirse en representante máximo de una catástrofe cultural que quizá no haya tenido a los Millás, los Muñoz Molina, los Javier Marías, las Almudena Grandes, Rosa Montero, etc, como ejecutores, sino como precursores.

30 comentarios:

Droucho dijo...

Creo que esta es la única biografía razonable de Hernán Casciari que puede encontrarse en Internet. Buen trabajo, Amarillo, y un afectuoso saludo a los amigos de La Fiera Literaria que se acerquen por aquí. En este momento, a la sombra de tu artículo incontestable sólo puedo transmitir un mensaje muy modesto: poner al escribidor argentino en su sitio debe ser anhelo de todos los que se sienten comprometidos con la salud del español. Criticar a Casciari es responsabilidad de todos nosotros; sepultar su mala prosa, nuestra obligación.

Lara Lara dijo...

He leído en la fiera literaria el artículo que publicáis en vuestra página. Me gustaría que me aclaraséis una duda, ¿este Casciari es el un sobrino tonto de Juan Luis Cebrián o algo parecido? Por lo que veo escribe incluso peor que sus colegas deslenguados de Prisa, lo que ya es difícil. Pero éste es más malo, está rabioso, como si se quisiera vengar de todos, como si quisiera castigar al mundo porque no le dieron una educación a tiempo.

Droucho dijo...

Saludos, amigo. Sobre lo que dices, no, no tenemos noticia de que Casciari pudiera estar emparentado con ninguno de los contramaestres de El País. Ni siquiera el nepotismo les valdrá de excusa absolutoria a los villanos de este periódico. Si quieres mi opinión, diría que a Onán lo apadrinaron después de un riguroso procedimiento de selección que debió de incluir, por lo menos, los siguientes criterios favorables de puntuación: extranjería, mediocridad, mezquindad, mercantilismo, vicio, vulgaridad, desvergüenza e intrascendencia. De hecho, como sostiene El Hombre Amarillo, Casciari podría encarnar los (des)valores de la generación de peones de Prisa en ciernes.

Te recomiendo hojear nuestro cuaderno de bitácora en busca de los artículos que hemos escrito durante los últimos meses. Considero, con el perdón de mi modestia, que a través de estas lecturas es posible hoy ya conocer las características fundamentales del fenómeno Hernán Casciari que viene asolando las letras de El País de Cebrián y del país de todos los españoles.

Anónimo dijo...

¿Os levantó una novia o algo así?

Elmer dijo...

No creo que fuese una novia, aunque vete tú a saber.

El otro día encontré este blog y me tenía intrigado la razón de tanto odio. No he leído el blog completo pero puede que aún no hayan dicho que Casciari probablemente es bajito y gordo.

Hoy he podido dedicarle un poco más de tiempo y creo que he encontrado el motivo. Una vez descartado que sea el propio Casciari, me da que los anónimos creadores del blog han debido de estar en el equipo de Quart que es lo único que recuerdo que haya puesto explícitamente mal en su blog antes de la creación de este blog. Creo que usó la expresión "mierda".

El propio Casciari se arrepintió de la entrada, de hecho no está accesible en la lista de entradas, pero supongo que no habrá sido suficiente. Imagino a los autores suficientemente inteligentes como para no otorgarle a las opiniones de Casciari demasiada influencia en el éxito o fracaso de una serie pero uno nunca sabe.

A partir de ahí los argentinos son chamulleros, vienen a quitarnos el trabajo, se comerán nuestros niños, no quiero ni decir qué harán con nuestras hijas...

Por cierto, falta el enlace a la primera parte de la saga de los Bertotti, "Diario de una mujer gorda".

rudy dijo...

Los textos son realmente buenos, aunque se me ocurren algunas maneras mejores de "acabar con" los mitos de la imbecilidad tipo Hernán Cascairi.

Anónimo dijo...

Elmer y anonimo, no descarteis que a lo mejor es tonto del culo y ya esta.

Anónimo dijo...

¿Y por que no te dedicas a hacer algo productivo tú mismo en vez de andarte metiendo con el trabajo de otros?

Droucho dijo...

Al entrañable Sherlock patizambo a y su chucho faldero de por ahí arriba:

En nosotros, Casciari encontró su Némesis no por una mala «crítica», por despecho amoroso o por su éxito con las mujeres —ésta ha tenido gracia, ja, ja—, sino sencillamente por su perenne estupidez. Lo vulgar y lo ofensivo de Onán, cien veces multiplicado por una ostentación más propia de ministros o feriantes que de un calientasofás olímpico, atrae nuestros dardos como la llamada del polen al instinto.

Dado que hablas de Quart, y ya que soy aficionado a las (buenas) series de televisión, despejaré tus dudas y sospechas con la contundencia del televidente con criterio: la susodicha Quart, con la que no tengo nada que ver, me parece basura para coprófagos, como, en general, me lo parecen casi todas las teleseries españolas; productos, desde luego, por los que Casciari profesa una pública admiración y de los que realiza siempre que le es posible la más vil de las publicidades encubiertas.

Gracias por el apunte sobre el hipervínculo ausente, que corregiré en breve con permiso del Hombre Amarillo. Aterradora, por cierto, tu oscura predicción sobre la suerte que les espera a nuestras hijas. No conciliaré el sueño esta noche.

Ojota Loca dijo...

Los descubrí gracias a Hernán Casciari, porque en una entrevista los nombra , con link incluído. Es curioso que renieguen de lo que les da vida, en vez de decir "Gracias Casciari, ahora nos leemos en la web", despedazan a la causa. Y escribo "leemos" porque no parece tener mucha audiencia la cosa, los comentarios es mas bien un jaleo entre los propios autores.(Pero eso es un detalle que no importa). Parece que se han descubierto gracias a él y que les ha dado una razón de vivir.
Lo que me llama mucho la atención, es que los dos firman con un alias.
¿Cómo se sentirá la Causa a la que están entregados cuando sus paladines no tienen el coraje de decir al mundo su nombre?
No me parece mal usar un alias,...pero para despedazar a alguien y seguir siendo un caballero (si alguna vez se ha sido) hay que poner la "chueca"(qué horror un argentinismo vulgar),nombre y apellido.La valentía también es una virtud, aunque incomode.
Ah.. y a mi me gusta Hernán Casciari, será porque soy argentina y puedo interpretar con mas tino lo que escribe. Conozco la Argentina que él describe, de pueblo, con gente así y que habla así, "bocasucia". El argentino, en general, es bocasucia. El error de ustedes es no tener mucho sentido del humor. Y mucha envidia. Según un profesor que tuve: el peor de los vicios o pecados: ser envidioso."La envidia es la tristeza por el bien ajeno".Les duele que triunfe Casciari.
Si creen que pueden hacer algo bueno, dediquen este tiempo de vómito furioso maquillado de "corrección y excelencia" a cultivar algo que les de satisfacción verdadera. Y si eso da satisfacción a otros, mejor que mejor. No creo que Casciari se sienta un Borges, un Cela, él es un entretenedor que toca bien muchos instrumentos. Ustedes parece ser que se sienten los hijos favoritos de la LENGUA y la LITERATURA. No dudo que tengan aptitudes, sería bueno verlas ejerciendo.
Otra cosa, lo de la mierda que viene de Argentina, me hace gracia. No viene de Argentina, VUELVE A ESPAÑA Y EUROPA.Porque esta historia empezó de este lado. Ahora, ya me imagino por donde van a ir los tiros, me pueden despedazar, pero a ver si tienen el valor de poner el nombre y el apellido. Un saludo. Dolores.

Ojota Loca dijo...

Perdón, pero mi nombre completo es Dolores Diz.Sólo salió el nombre usuario. Gracias.

tripas de droucho dijo...

¡Qué pesado Droucho o el que toque! ¿Otro artículo sobre Casciari, tan poco natural y legible como los anteriores? Te prometo que aburres a un ciego. Amigo literario, escribe de la generación del 98, de filosofía, o de la vegija de tu madre mejor, géneros más trascendentes por lo menos, pero no más bilis contra los demás por favor, no sea que te mueras de odio ¿Se puede morir de odio? Sigue odiando sí, pero como no pares de vomitar miserias te vas a volver enfermo de psiquiátrico, como aquél al que tanto odias, pero de verdad. Lo siento, no he terminado tu último post. ¿Qué esperabas? Es infumable y todos los epítetos del mundo, y vas a peor.

Anónimo dijo...

Que penita dan, realmente.

Preocuparse por como escribe un argentino cuando en España el 101% de los españoles no saben donde meter los articulos y terminan tirándolos "aleatorianente" sin mayor lógica.

Es terrible leer en los diarios españoles frases como por ejemplo: "el recordó que le quería, pero nunca pudo decirle cuanto la quería" lastiman los ojos. Ni hablar de escuchar por televisión a los presentadores de noticias (Matías Prats es un gran ejemplo) decir cosas como "el marido la disparó con una escopeta" (y una se imagina al marido de la señora metiendola dentro del cañon de una escopeta gigante y disparándola).

Y lo peor es que estas barbaridades también las ponen en los libros !!! (da la sensanción de que en España no hay correctores).

Si son tan buenos en su profesión, comprense una vida y vivanla, en lugar de vivir destilando odio por el éxito de otros.

Y si es por exportar escoria, España con sus toros, sus botellones, sus fiestas de "bakalao" y "pastas", sus "Locomía", etc, etc creo que merece un "top ten" exportador.

Musa de la elocuencia dijo...

Es cierto que ciertos fallos gramaticales deslizados en la prensa española son terribles, amigo anónimo, pero más terrible es leer a un argentino llamar artículos a los pronombres personales "le" y "la" en sus formas dativa y acusativa. Por algo Borges decidió morir en Ginebra.

Eusebio Peces dijo...

Ayer encontré el libro "España, perdiste" de Hernán Casciari en una tienda de libros y prensa. Solo tenían dos copias, así que las escondí en el fondo de la estantería, detrás de lo último de Aznar. No los verá nadie. ¡Jajajaja, que se joda!

No piso el freno por un argentino dijo...

Me permito sugerir a los responsables de la página que prohíban escribir y pronunciarse a todo argentino que se acerque por aquí. ¿Acaso uno sólo de los comentarios que han escrito hasta ahora estos hijos de la Pampa ha merecido el esfuerzo de la lectura? Asaz ignorantes para la opinión erudita, demasiado romos para la observación sagaz, viven según la consigna de que al argentino que obtiene dinero dinero del extranjero es un es un argentino al que hay que defender.

Droucho dijo...

Precisiones para ojota loca:

1. Casciari no nos nombra en ninguna entrevista, y muchos menos provee de enlaces a nuestra página. Sí lo hizo alguno de sus supuestos entrevistadores, pero nunca el argentino. De hecho, sabemos por varias fuentes que a Onán le preocupa nuestra repercusión en Internet: nunca desperdicia una ocasión para boicotear la difusión de nuestra página. Comprendemos su actitud.

2. Este blog y sus autores no viven de Casciari. Como puede verse, a ninguno de los que escribimos las Cartas nos mueve el ánimo de lucro, sino la solidaridad con el idioma y con nuestros lectores, no importa cuántos sean. Como es lógico, ni nuestra carrera ni nuestra billetera dependen del número de visitantes de la página.

3. Por razón de lo anterior, nos consideramos en el derecho de firmar con un seudónimo. Los robots de búsqueda de Internet, de lo contrario, ensuciarían nuestro verdadero nombre relacionándolo con el estragulador de la Gramática.

4. Nuestro sentido del humor se limitará a los giros cómicos en nuestros artículos. Aquí no reímos las gracias de acomplejados y gruñones. Casciari, en contra de lo que sus aficionados creen, es un «gracioso» más bien malhumorado: como muchos argentinos, no sabe reirse de sí mismo.

5. La prudencia nos obliga a desacreditar casi cualquier pretensión de humor que pase por encima del idioma. Sólo unos pocos genios com Marx o Forges han sabido retorcer el lenguaje para este fin con elegancia. Todo lo demás es ignorancia, y la ignorancia no tiene gracia. Verbigracia, reírse de la mala húmeda de un drogadicto, un gangoso o un sureño nos parece injusto y, desde el punto de vista de la comedia, injustificado.

6. Matizando adecuadamente el segundo verbo, creo que puedo admitir tu afirmación de que «nos duele que "triunfe" Casciari». Cierto. Así como nos alegra que triunfen los grandes –esto, en España, es la excepción–, detestamos que alguien como Onán, que no tiene ningún valor literario o humano, pueda gustar a muchos. Es odioso que gusten los «entretenedores», por usufructuar tu peculiar vocabulario. No obstante, acuñando una nueva acepción extraacadémica de la palabra, yo diría mejor «vividores».

Droucho dijo...

A Eusebio:

Está mal que yo se lo diga, pero un ¡hurra! por su maniobra, y un ¡lástima! por el librero al que ha dado usted doble trabajo. Espero que tanto él como usted se pusieran los guantes.

ascaso dijo...

comprense una tortuga subanse y vayanse despacito a la mierda

Na dijo...

Que triste que promulguen el odio, el rencor, la envidia a alguien que simplemente escribe.
Que ego que tienen, que al no gustar de aquella literatura (todo lo que se expresa es literatura) la critiquen con fervor y mala intencion.
Veo su capacidad de escritura, de expresarse, de volvar los sentimientos. Podrían usarlo para algo productivo. Saludos de otro argentino, como Casciari.

Anónimo dijo...

Me parece patético lo tuyo. Crear todo un blog para desacreditar una persona. Hasta diría que parece la típica reacción de novia engañada.
Ahora viene la pregunta, ¿quien te pone una pistola en la cabeza para que leas a Casciari?? ¿Acaso no eres libre de abrir y cerrar las páginas que quieras?

Laura. dijo...

"...del ya de por sí penoso sueño americano, con la salvedad de que no se consumó en Europa, sino en España"

No en Europa, sino en España. El sueño américano, pero no en Europa. Si vas a hablar mal de alguien es porq se supone q sos mejor, no?.

Anónimo dijo...

Que unos falangistas acusen a alguien de crecer bajo una dictadura es un chiste macabro. Que unos señores que hacen gala de un antiargentinismo explícito acusen a alguien de "chovinista" es realmente formidable. Dais pena.

Anónimo dijo...

Casciari te gusta o no te gusta. Esjací.
Micky Vainilla.
La superioridad racial con sabor a vainilla.

Lector Iracundo dijo...

Me alegro mucho de que exista La Fiera Literaria.

Hay quien piensa que la libertad de expresión es sólo para quien piensa lo mismo que él.

Anónimo dijo...

Unamuno decía que la envidia es uno de los peores males de España. Aquí tenéis la prueba....

Lector Iracundo dijo...

Al último anónimo:

"Cuando vivía en países serios con bidet, yo leía mucho en el baño mientras cagaba. En esos tiempos nunca supe si leía porque me venían ganas de cagar o si cagaba porque me entraban irreprimibles deseos de leer".

¡Un texto literario que todo el mundo envidia!

¡Jajajajaja!

xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Anónimo dijo...

Buenas!
Tengo quе reconocer quue hasta Һoyy no me motivaЬa mucho estesitio, sin embargo coon los ultimoѕ poѕts estoy siguiendolo mas a menudo y me
haa empezaԀo a gustar.
Buen trabajo!

Si quieгes ver mas ... Mar

Diógenes dijo...

Esta sección de comentarios es aún más maravillosa que el artículo. A decir verdad, no conozco a este personaje Casciari, acabé en esta pseudo biografía de pura casualidad. Lo sorprendente es ver el grado de xenofobia que inunda y contamina a un grupo de personas que aparentan, al menos en su discurso y conocimiento literario, un nivel educativo interesante. Si esto es una muestra del comportamiento impune que surge de comentar en forma anónima en internet o si habla de una demostración de la altanería hipócrita de quien se cree ilustrado, lo dejo en sus manos. Aunque me lleva a preguntarme qué quedará entonces para el ciudadano de a pie, o al pobre hombre que no tuvo acceso a una educación social.
Con esto no pretendo inculpar a nadie en particular, pues todo mundo tiene derecho a expresar su opinión, e incuso a elegir firmar una opinión con un nombre tan cruel como creativo, tan mordaz como cobarde.Más bien intento, con toda humildad, que tengamos un momento de reflexión, para dejar de parecernos a través de ese tipo de discriminación despreocupada al estereotipo de norteamericano altanero y soberbio.
Saludos

Anónimo dijo...

España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde en espontaneidad por usar tanto perfume). España anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja coger por Inglaterra y después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes (casi todos de trece años) que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que los hijos, cuando tienen hambre, pasen alguna temporada en su casa y le abran la heladera.