En un agujero sin nombre nació Hernán Casciari. Era un joven débil y esferoide por quien el gran Alejandro nunca hubiera apostado una dracma, mas toda la buenaventura de este mundo y alguna pícara voluntad del otro aliáronse para impulsar al cachorro hasta el firmamento. Sucedió un día que este Casciari, que jamás había franqueado una sola de las mil fronteras del mundo, descubrió a un caminante vencido, que hozaba la arena junto a la senda que iba de una tasca a su agujero y de su agujero a otra tasca. Se miraron. Parecía un hombre de edad avanzada, tuerto, sucio y enjuto, cicatrizado, sin pelo, vestido con un ropas extrañas y grasientas —las más caras que se habían visto—, desarmado a no ser por el único diente de diamante aguzado sobre la mandíbula, rutilante en la boca cavernosa. Habiéndosele acercado el extraño en tanto presentaba la mano trémula, Casciari se retiró de súbito poniendo capa de por medio. El otro, que no se conmovió, enseguida lo hubo tranquilizado con impecable diplomacia. Se irguió con gran esfuerzo, le pidió cortésmente un trago de su cantimplora y luego le habló del mundo. Usaba graciosamente la lengua de la comarca, que ornaba y deformaba con el roce de un acento sureño, y sólo vertía palabras eróticas, groseras como el fauno, mortalmente seductoras. Escuchándole, pronto se halló Casciari soñando con paisajes imposibles, interminables jornadas de caza, familia, amigos, banderas eneacolores, batallas formidables en los estrechos del Mediterráneo y altos palacios de reinos conquistados por el fuego de Cantón o comprados por un puñado de monedas de plata. Puesto que el viejo no cesaba de repetirlo, finalmente Casciari le creyó rey de algún país de sátrapas, que, por alguna razón, había perdido la vara y caído en desgracia. Embriagado por las visiones de gloria con las que le había entretenido el desdentado, quiso conocer cuál era el camino que debía recorrer para conquistar el mundo, y así, sin adornos, resolvió preguntárselo, aunque en realidad era el otro quien había decidido ser preguntado. Al escuchar la palabra que esperaba, el viejo vagabundo viró el ojo y exhibió una sonrisa bulímica: era evidente que pasaba mucha hambre. Respondió: «Necesitas una cena, un sombrero y un bastón de mando...». «Ya los tengo, pues hay huevos a la mesa, y llevo conmigo este bacín y esta garrota de asustar mozas, que de algún modo han de valerme como casco y cayado», repuso Casciari. «A más necesitas de un reino original. Al cabo de este camino, a tres soles de marcha encontrarás una pocilga de nadie que puede servirte al efecto. ¡Corre a por ella!», agregó el tuerto. Casciari le agradeció amablemente el consejo y emprendió el viaje no antes de ayudar al otro a ponerse en pie y de regalarle un mendrugo generoso de chapata. Así comenzó la odisea de Hernán Casciari, que había olvidado tomar la última cena antes de abandonar el agujero que era su casa.
En la tarde del quinto día Casciari holló el corral infecto y en él fundó la Provincia de Orsai (de oro y sarro, de acuerdo con la etimología clásica), después de cerciorarse de que allí no había nadie. Fue un principio vergonzoso, como han señalado los cronistas, debido más a la primera compañía de la que pudo el aventurero rodearse, despreciables villanos y tunantes que se instalaron en su tierra atraídos por el abono, que al rubor de haberse declarado gobernador de una terra nullius. Pero aquello era sólo el principio. Un año más tarde, logró reunir una fuerza suficiente para desafiar las fronteras del sur: armado con un ejército de borrachos y alborotadores, Casciari conquistó el país de Inmoralia, cuyos hombres se hallaban muy entretenidos viendo la televisión y erosionando sofás como para defender a sus mujeres de los invasores, a los que veían además con buenos ojos por sus rudos modales de campo y su olor a pereza y estiércol. Casciari perdonó a los inmorales, respetó sus propiedades y fue coronado Rey. Aquellos fueron los felices años de la diplomacia. Se enviaron emisarios a los confines del continente que regresaron con numerosos regalos. En poco tiempo Casciari contó entre sus aliados a filipinos, borbonios, odrinos, venéreos y chascones. En estas condiciones, estaba preparado para amenazar a los Estados Desunidos de Sudamérica, lo que hizo en la primavera de su octavo año de reinado. Ay, muchas cosas valiosas se perdieron en la guerra fraticida de bestias y hombres que sacudió entonces el continente. Casciari sólo perdió la dentadura y un ojo, volados por el sopapo que le propinó un fiero y terrible criollo de las islas. Al cabo del cuarto año de contienda, mutilado y cansado, Casciari sometió al fin a todos sus enemigos y se convirtió en señor de aquella ubérrima fracción del mundo. Había llegado a ser rico y poderoso, pero ya siempre le torturaría el hambre insaciable de conquistas. Cegado por la ambición, desembarcó en la Península Culiforme en la fiesta de Año Nuevo y fue recibido con agasajo por el dictador del país de El País, potencia célebre por sus paradojas. Allí conoció Casciari oficios tan prodigiosos como la crítica en estado crítico, el lenguaje de la calle y el ciudadanoperiodismo. Fue invitado a comer con ellos y obsequiado con una piedra de diamante, que recibió con gran alborozo. Antes de partir, Casciari escuchó el consejo de los paisanos y decidió ir al Este. Eligió con torpeza, como todos los grandes que en la Historia preceden, pues en el Este le aguardaba su perdición. Tras meses de marcha, su ejército se fortaleció con la ayuda de los pueblos amigos de fariseos y sibaritas, pero no resistió el invierno cruel en los páramos, y al fin fue vencido y disuelto por una alianza de abstemios, ascetas, griegos y samaritanos. Huyó cobardemente y salvó su vida Hernán Casciari. Salvóse de morir entonces, las sedas hechas jirones, vagando solo por los caminos y mordiendo con el diente. Una mañana, transitando por una campiña que le era familiar, halló a un joven incauto y creyó que podría engañarlo para conseguir algo de pan. Se acercó a él y lo reconoció, pero el otro lo rechazó a palos y siguió su camino. Sucio y dolorido, no del todo entre los vivos, Casciari llegó por fin a un agujero saneado. Lloró. Dentro, sobre una mesa, la cena de otro aún estaba caliente.
En la tarde del quinto día Casciari holló el corral infecto y en él fundó la Provincia de Orsai (de oro y sarro, de acuerdo con la etimología clásica), después de cerciorarse de que allí no había nadie. Fue un principio vergonzoso, como han señalado los cronistas, debido más a la primera compañía de la que pudo el aventurero rodearse, despreciables villanos y tunantes que se instalaron en su tierra atraídos por el abono, que al rubor de haberse declarado gobernador de una terra nullius. Pero aquello era sólo el principio. Un año más tarde, logró reunir una fuerza suficiente para desafiar las fronteras del sur: armado con un ejército de borrachos y alborotadores, Casciari conquistó el país de Inmoralia, cuyos hombres se hallaban muy entretenidos viendo la televisión y erosionando sofás como para defender a sus mujeres de los invasores, a los que veían además con buenos ojos por sus rudos modales de campo y su olor a pereza y estiércol. Casciari perdonó a los inmorales, respetó sus propiedades y fue coronado Rey. Aquellos fueron los felices años de la diplomacia. Se enviaron emisarios a los confines del continente que regresaron con numerosos regalos. En poco tiempo Casciari contó entre sus aliados a filipinos, borbonios, odrinos, venéreos y chascones. En estas condiciones, estaba preparado para amenazar a los Estados Desunidos de Sudamérica, lo que hizo en la primavera de su octavo año de reinado. Ay, muchas cosas valiosas se perdieron en la guerra fraticida de bestias y hombres que sacudió entonces el continente. Casciari sólo perdió la dentadura y un ojo, volados por el sopapo que le propinó un fiero y terrible criollo de las islas. Al cabo del cuarto año de contienda, mutilado y cansado, Casciari sometió al fin a todos sus enemigos y se convirtió en señor de aquella ubérrima fracción del mundo. Había llegado a ser rico y poderoso, pero ya siempre le torturaría el hambre insaciable de conquistas. Cegado por la ambición, desembarcó en la Península Culiforme en la fiesta de Año Nuevo y fue recibido con agasajo por el dictador del país de El País, potencia célebre por sus paradojas. Allí conoció Casciari oficios tan prodigiosos como la crítica en estado crítico, el lenguaje de la calle y el ciudadanoperiodismo. Fue invitado a comer con ellos y obsequiado con una piedra de diamante, que recibió con gran alborozo. Antes de partir, Casciari escuchó el consejo de los paisanos y decidió ir al Este. Eligió con torpeza, como todos los grandes que en la Historia preceden, pues en el Este le aguardaba su perdición. Tras meses de marcha, su ejército se fortaleció con la ayuda de los pueblos amigos de fariseos y sibaritas, pero no resistió el invierno cruel en los páramos, y al fin fue vencido y disuelto por una alianza de abstemios, ascetas, griegos y samaritanos. Huyó cobardemente y salvó su vida Hernán Casciari. Salvóse de morir entonces, las sedas hechas jirones, vagando solo por los caminos y mordiendo con el diente. Una mañana, transitando por una campiña que le era familiar, halló a un joven incauto y creyó que podría engañarlo para conseguir algo de pan. Se acercó a él y lo reconoció, pero el otro lo rechazó a palos y siguió su camino. Sucio y dolorido, no del todo entre los vivos, Casciari llegó por fin a un agujero saneado. Lloró. Dentro, sobre una mesa, la cena de otro aún estaba caliente.




29 comentarios:
No entiendo el objetivo de este blog.
No se si es casciari mismo quien escribe y se autodenigra, si es alguien que simplemente se aburre y escribe esto a falta de vida social, o si se trata de alguien que realmente conoce a casciari y tiene algo en su contra.
En cualquiera de los casos se podria encauzar la calidad literaria que parece haber para algo mas. No se... escribir chistes, cuentos para revistas, o numeros de "La Atalaya", lo que sea.
Era eso solo,
un saludo.
Yo tambien creo que es hernan, esta tan bien escrito...aunque muy hijo de p. . .
Espera, creo que no entendí el final de la historia. ¿Cuando encuentra el plato de comida se supone que es él quién se lo dejo para sí antes de salir de conquista? Tus ficciones cada vez son más incomprensibles....
Gracias.
Casciari no es autor de este blog. ¿A qué vulgar inepto se le puede ocurrir cosa semejante? El día que los redactores de Cartas a Casciari empleemos expresiones como «programa flamante», «partirse de risa», «sin dudas», «series que nos hacen troncharnos» o «madre soltera y cabezuda tiene hija rebelde con la regla que no quiere hacerla caso», tendrán los ciegos y pazguatos indicio bastante de que Casciari escribe por estos lares. Pero ese día no amanecerá nunca.
No, Casciari no está detrás de este cuaderno, Casciari no se ha acercado a cien millas de nuestra costa; ni siquiera nos ha rozado, tampoco nos contaminaron sus heces. Por cierto que el gaucho es el enemigo número uno de este blog. Alguien nos sugirió que el argentino se había sentido verdaderamente incómodo por la publicación de estas cartas y memorias. Hace algunas semanas tuvimos ocasión de comprobarlo. Existe una vasta frontera que separa a los justos de los infames. A esta ribera escribimos los que aún conservamos nuestro idioma y nuestra honra.
Cervantes estaría orgulloso de ti.
Una pregunta, ¿Por qué le llamas Onán?
Droucho, a cada artículo que escribes más aburrido te vuelves. Cada vez se hace más tedioso leerte, y fijate que acostumbraba a leer todos tus articulos para reirme de tus pajas mentales y leer los orgasmos que te dan cuando criticas a Casciari y te corroe la envidia. Pero ya no puedo ni reirme porque aburres soberanamente, incluso más que al principio.
Creo que es mi deber comunicarle que se equivoca acerca de mis motivaciones y excitaciones, Sheppard, en lo que se refiere a la redacción de estas Cartas. Agradezco por lo demás sus críticas a mi trabajo; es cierto que mi literatura ha corrido últimamente por lo que cabría denominar una etapa obscura y pedregosa de este cuaderno, pero no desespere: ni este blog es fruto de un sólo hombre ni yo he abandonado para siempre las llanuras de la crítica ortodoxa.
Al otro lector: Onán es uno de tantos apodos brillantes y afectuosos que hemos manufacturado en la redacción de Cartas a Casciari. Éste alias en particular no es muy caro y lo reivindicamos tan a menudo como no es posible. Adoptamos el sobrenombre Onán después de la aparición del célebre comentario sobre la masturbación de hijos que Hernán Casciari colgó en Internet el 18 de agosto de 2007. Un artículo tan repugnante y mal escrito merecía un apodo consecuente, a la altura de las circunstancias.
Más allá de la calidad o no de la literatura de Hernán Casciari, la cual no me corresponde evaluar académicamente ya que no soy apto para tal. Más allá de su nacionalidad, que por lo visto denigran, actitud que los pone en una posición inferior incluso a la del último de los inmigrantes que ingresa en vuestra siempre hermosísima, siempre abierta y siempre sabia Patria.
Más allá de que ninguno de los escritores, seguramente loables, seguramente notables, de los que vosotros han mamado ha llegado hasta los pedestales de la Letra, hasta la iluminación artística criticando a sus 'inferiores'.
Más allá de su acartonada escritura, que por cierto es harto aburrida y harto repetitiva..
Más allá de todo eso, me gustaría decirles que su criticado se llama Hernán Casciari y que quién escribe se llama Juan Pablo De Lucca.
Los invito ahora, acudiendo a la caballerosidad digna de todo hijo de la Madre Patria, a que coloquen aquí mismo, bajo este comentario, su o sus nombres sin eludir la propuesta con ridículos desvíos del tipo de: 'no queremos que nuestro nombre aparezca junto al de Casciari cuando estos son tipeados en un buscador', etc.
Escribir sus nombres es algo que han aprendido, a más tardar, a sus 6 añitos de vida..
Caballeros, esperamos su respuesta cuando gusten.
Los saludo.
Juan Pablo De Lucca.
De acuerdo. Se lo voy a confiar, ya que insiste. Mi nombre es Don Dequiera Quevaya Lustraré Misorígenes, pero usted puede llamarme Don Dequiera.
jajaja, que bueno Droucho, Don Dequiera, graciosísimo el chiste. ¿Que va a ser lo próximo? Vas a jugar con una bola del mundo hinchable, lanzándola por los aires y recogiéndola mientras bailas para reirte de tu ego?
Increible. Hasta YO pude imaginarlo...
jaja
Juan Pablo De Lucca.
Increible. Hasta YO pude imaginarlo...
jaja
Juan Pablo De Lucca.
¡Patético!
Hay que ser muy gilipollas, pelotudo y falto de cualquier talento para creerse con la autoridad de criticar o denostar a Hernán Casciari, desde el anonimato.
Das pena... mucha pena.
AGOTADO EL ESPENDOR
DE UNA INICIATVA MUERTA
Y AUNQUE SALGAS POR LA PUERTA
DELOS LITERATOS GUAPOS
CASCIARI TE PASA EL TRAPO
CON FALTAS DE ORTOGRAFÍA
DESDE CUALQUIER GEOGRAFÍA
Y A VOS TE SALTA LA FIERA
PORQUE SOS UNA HELADERA
QUE DEL FRÍO DESCONFÍA
ADEMÁS SI ME APURÁS
NO ENTIENDO TU REGLAMETO
DESORIENTÁS CON EL CUENTO
Y TU LITERATURA GRANDE
PORQUÉ NO MIRÁS TU GLANDE
DE PLANA MONOCROMÍA
Y TE LO LUSTRÁS UN DÍA
SENTADITO EN EL BIDET
FIJÁTE, Y SI NO PODÉS
VENÍ Y LUSTRAME LA MÍA
VOS NO COMBATÍS A UN LEGO
NI A UN SABIO DEL ENTRECEJO
VOS COMBATÍS A UN ESPEJO
PORQUE TE VES REFLEJADO
TE DUELE VERTE NOMBRADO
Y ESCULPIDO POR SU PLUMA
QUE LA GETA SE TE ABRUMA
DE VERTE TAN DELINEADO
Y CAÉS POR UN COSTADO
MIENTRASTANTO EL OTRO SE FUMA
Disculpen los amantes de las décimas. No se donde me he metido. El verso final es:
MIENTRAS TANTO EL OTRO FUMA
Gracias
Haahahahaha! Dios mío, esta página es un monumento. No me imagino la humillación que debe ser para Hernán tener que ver todos sus defectos ampliados y anotados en Internet con tan buen estilo.
DROUCHO, de donde surge la iniciativa de este blog?en que momento se te cruzan tanto los cables?tiene origen por casualidad en alguna experiencia traumatica?lo poco que he leido de casciari no me ha desagradado, incluso me ha parecido original. por cierto creo que no entendiste lo de la masturbacion de los hijos, vuelvelo a leer.tan solo intenta que su hijo no sea un depravado sexual al mas puro estilo chimpance, tan solo intenta que su hijo vea el sexo de una forma humana.
Llegué a este blog por casualidad y es la última vez que voy a comentar en él, ya que no me gustaría alzar el ego de nadie sumando otra perla a su rosario de comentarios.
No voy a decir si me gusta o no lo que escribe Casciari, ya que no tengo una opinión formada, y la mayoría de las veces de hecho me aburre, pero ese no es el punto.
Jamás voy a estar de acuerdo con ningún acto (cobardemente realizado desde el anonimato) que genere odio, discriminación, xenofobia, entre otras atrocidades.
Como seres humanos deberían evaluar si están dirigiendo hacia el mejor cauce el talento que alegan tener.
Eso es todo.
Saludos.
Muy grandilocuente, muy exagerado todo...
Que desperdicio de esfuerzo, de sinónimos y de tiempo, tanta elaboración para una crítica sin más fundamentos q la envidia.
Tristísimo.
Napoleón, una maravilla! mis felicitaciones a usted.
Capo, me parece que tendrías que hacerte ver por un psicólogo, en eso quizás Hernán, como argentino que es, pueda recomendarte alguno.
Está claro que tenés un problemita de existencia.
¿te dejó más de una mujer, más de un hombre?
Apurate a salir del estrato de pobre tipo, porque pasado un límite, no podrás.
Suerte.
RG(n.)
Creo que sos un pelotudo, asi nomás te lo digo, si querés censurame, me da igual porque jamás voy a volver aca. Un tipo que hace un blog para odiar a otra persona lo único que deja ver es lo patética que es tu vida. No tenés cosas que hacer? proyectos? hijos? mascotas? un hogar? un trabajo?. Yo tengo casi todas esas cosas y no me alcanza el día para hacer todo lo que quiero, y a vos te alcanza la vida para criticar a Casciari, porque no hacés algo por vos?. De onda te digo. Cerra esta basura y encará cosas para tu vida flaco porque de que le vas a hablar a tus nietos? El abuelo cuando era joven tenia un blog y odiaba a un tipo. Fin de la historia. Espero que te mejores.
Me da igual si lo publicas o no. Saludos.
SABRINA - ARGENTINA
Ay, Casciari te gusta o no te gusta.
Micky Vainilla.
La superioridad racial con sabor a vainilla.
No conocía yo este blog. Ahora sí que se puede decir que Casciari ha alcanzado el éxito; existen personas que dedican todos sus esfuerzos a criticarle constan... Espera, ¿de cuando es la última entrada de este blog?... Ah. Bueno. Si tal ya eso, ¿eh?
Hola! Es la primera vez que entro al blog. Honestamente quedè màs que asombrada viendo la enorme cantidad de tiempo que dedicas a odiar a este tipo. Analizando cada uno de sus textos, criticando cada gesto. En definitiva, lo observas màs que cualquiera de sus fans. No estaràs enamorado de èl? O seràs un resentido que hubiera querido lograr 15 minutos de fama con poco trabajo, como èl?
Vivì un poco!! Esto te quema la vida!
Mariana
Más, más, máááááááááássssssss, POR FAVOR.
Joe Droucho, ¿Sigues sin actualizar?
venga, si sabes que echamos de menos tu sátiras geniales y tus análisis sobre los textos de Casciari. ¿Qué pasa?, ¿te ha entrado miedo?, ¿te ha amenazado Casciari?, o es que simplemente estas demostrando con tu silencio lo que no has podido demostrar con tus escritos. Que eres un cobarde.
EL Quijote sigue cabalgando por encima de cualquier suposición.
The great fiction has arrived again!
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